Diego Yates y el origen del corto “Absorción”

Por Ángel Mariana Noriega

A sus 26 años, el sonorense Diego Yates, originario de Hermosillo, ha comenzado a abrirse camino en el ámbito audiovisual con el cortometraje Absorción, una producción independiente que refleja su formación autodidacta y su transición profesional hacia la comunicación y el periodismo.Inicialmente, Yates cursó la Licenciatura en Derecho por influencia familiar, luego de que no fue admitido en Arquitectura. Sin embargo, durante ese proceso reconoció que no lograba desarrollarse plenamente ya que su verdadero interés siempre estuvo en la imagen y la narrativa visual.

Su acercamiento a la fotografía comenzó desde los 12 años, influenciado por la cultura del skate, donde documentaba trucos y actividades con amigos. Con el tiempo, y gracias al apoyo de sus padres (quienes le proporcionaron cámaras desechables) fue desarrollando una sensibilidad visual que más adelante consolidaría con la adquisición de su primera cámara análoga, una Minolta SRT 201.

Ya dentro del ámbito académico en sus estudios en ciencias de la comunicación, Yates participó en proyectos documentales, entre las que destaca una investigación centrada en las festividades en el municipio de Rayón, Sonora. Esta experiencia fue clave para que en 2023 decidiera orientar su trabajo hacia el documental y el periodismo, con interés en el fotoperiodismo enfocado en temas sociales y culturales poco visibilizados.

En el ámbito fotográfico, fue seleccionado para participar en un proyecto de restauración en la Fototeca Nacional en Pachuca, donde colaboró con especialistas y compañeros bajo la guía del maestro Ignacio Castillo, lo que contribuyó a que fortaleciera su formación técnica.

El cortometraje Absorción surgió de manera espontánea como parte de una convocatoria de cine. El proyecto fue realizado en condiciones limitadas junto a su pareja y colaboradora Arian Andrade, quien asumió múltiples roles técnicos, además del apoyo de un pequeño equipo.

La producción enfrentó retos importantes, como la falta de equipo, el uso de una sola batería para el equipo de grabación y la necesidad de producir el video en un solo día. Estas condiciones obligaron al equipo a optimizar tiempos mediante ensayos constantes y a improvisar cambios narrativos en momentos críticos, incluyendo el final del cortometraje, el cual surgió tras una conversación improvisada con el padre del Yates.

Actualmente, Diego Yates planea continuar su desarrollo en el ámbito documental, con un proyecto enfocado en San Javier y su aspiración a convertirse en Pueblo Mágico, bajo la asesoría del maestro Flavio Valencia.